Cinco señales que nos podrían ayudar a detectar la enfermedad de el Alzheimer

Cuando alcanzamos llegar a la etapa de la madurez, es muy normal olvidar algunos acontecimientos de vez en cuando o confundirnos improvisadamente ante cualquier situación. No obstante, a veces esos síntomas pueden no ser tan normales y representar signos de alerta diferentes a los de un proceso natural e inevitable como lo es la vejez.

Es una realidad que paulatinamente nuestras capacidades físicas y mentales logran irse reduciendo y por tal razón a veces tenemos dificultades con la memoria, pequeñas confusiones y conflictos para percibir las cosas a la misma velocidad que cuando estábamos jóvenes.

Pero cuando se desarrolla la enfermedad de Alzheimer, el contexto va más allá del envejecimiento normal. El Alzheimer degenera los tejidos del cerebro y es la representación más común de demencia. Es muy frecuente en los adultos mayores, pero no es una parte ineludible del envejecimiento y no todos desarrollan esta condición.

Quienes sobrellevan la enfermedad de Alzheimer ven perjudicadas las partes del cerebro concernientes directamente con la memoria, el pensamiento, y el lenguaje (hablar, leer, escribir). Por eso sus señales se pueden confundir con las del envejecimiento natural, fundamentalmente cuando la enfermedad está todavía en fases tempranas.

Pero hay una diferencia muy importante, y es que el detrimento natural no tiene por qué perturbar la calidad de vida del individuo, mientras que los efectos del Alzheimer sí.

Señales de alerta de la enfermedad de Alzheimer:

  • Olvidos habituales e transcendentales.
    Como por ejemplo olvidar nombres de personas con quien convives o familia cercana. Olvidar cómo se hacen cosas cotidianas como cepillarse los dientes, preparar café.
  • Problemas para conversar.
    Es común que con cierta frecuencia relates la misma historia varias veces, pero no es normal cuando no consigues tener diálogos o pláticas fáciles y claras porque olvidas los nombres de objetos de uso diario. A veces es normal olvidar ciertas cosas, pero después las puedes recordar expeditamente al repasar los movimientos. Pero no es normal cuando esas confusiones son frecuentes y sin razón de ser, como: colocar en otro lugar las cosas que utiliza diariamente y ubicarlas en lugares ilógicos, luego no recuerda cómo llegaron ahí, y hasta llegar a pensar que otra persona lo hizo o lo tomó, por ejemplo: colocar las llaves en el refrigerador, joyas en una maceta, etc.

También no tener duda de haber hecho algo que realmente no has hecho, como, por ejemplo: bañarse, cepillarse los dientes, ir al baño, etc.

  • Problemas con los números.
    Es normal confundirse haciendo cuentas, pero no es normal: Tener dificultades para manejar dinero o no poder pagar cuentas.
  • Desorientación.
    Por ejemplo, no saber dónde está, donde está su casa, especialmente cuando está en un lugar diferente.
    Olvidar las estaciones o la fecha.

El presentar algunos de estos caracteres no significa que definitivamente tengas Alzheimer, no obstante, debes estar atento y hablar con un experto en el tema, este podría ser un neurólogo, Psiquiatra y o geriatra para que le haga un examen y logre determinar si en efecto podría estar ante una eventual enfermedad de Alzheimer.