Un día en Verdeza

Kimberly Brenes Fonseca Departamento de Actividades

Kimberly Brenes Departamento de Actividades

La aventura comenzó un 13 de febrero de 2014, jamás imaginé que mi vida sería transformada gracias a una sonrisa. Tenía 21 años, cursaba la carrera de bachillerato en psicología y era mi primer día de trabajo, recuerdo los nervios y la emoción que aún hoy me invade el corazón. Llegué una hora antes y mientras caminaba por la acera de aquel gran edificio alcé la vista y observé un hombre mayor sentado en un salón desayunando, viéndome fijamente tras el vidrio no tenía nada para darle más que una sonrisa, nunca se me ocurrió que recibiría una a cambio.

A partir de ese día, me levanto todos los días a las 4:30 am para abordar el autobús más temprano de Coronado con destino a San José, compro un café y camino a la parada de autobuses rumbo a Escazú, con el objetivo de recibir más de esas sonrisas e historias que día a día durante los últimos tres años me han enseñado lo lindo de vivir.

Me dirijo a mi segundo hogar, y es que con el pasar de los años Verdeza se ha convertido en más que mi lugar de trabajo, son historias, amigos y abuelitos postizos, como suelo decirles a las decenas de adultos mayores a los que día a día tengo el agrado de servir, abrazar y dar una palabra de apoyo. El aprendizaje que he adquirido en estos años es realmente invaluable, trabajar con adultos mayores implica respeto, paciencia y sabiduría, es ver el mundo de forma diferente, en cierta forma es verlo a futuro, dicen que lo que cosechas recibes, y precisamente de eso se ha tratado esta parte de mi vida, los adultos mayores necesitan amor, comprensión y sobre todo muchas risas.

Al finalizar el día de regreso a casa me llevo conmigo lo aprendido y lo vivido, me considero afortunada de poder compartir con cada uno de estos adultos mayores, llorado y reído, puedo decir que disfruto mi trabajo y quiero enfocar mi vida profesional al campo de la gerontología.

Actualmente soy estudiante de bellas artes y enseñanza de artes plásticas en la Universidad Continental de las Ciencias y el Arte, además llevo clases de alemán en el Instituto Germánico de Costa Rica, y estoy próxima a terminar mi bachillerato en psicología en la Universidad Católica de Costa Rica.

Motivarse, dar el salto y trabajar con adultos  definitivamente ha sido la mejor decisión, Pues bien lo dijo Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.”