La gerontoarquitectura inspira los edificios del futuro

  • El diseño piensa cada vez más en los adultos mayores
  • Ante el aumento de la cantidad de personas mayores, las sociedades, las ciudades y las edificaciones deben facilitar el envejecimiento activo.
  • Verdeza es una obra en Costa Rica concebida para satisfacer las necesidades de esta población.

El mundo entero envejece. Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 2015, Perspectivas de la Población Mundial, la población mayor de 60 años es la que más crece cada año.

Entre 2015 y 2050 se espera que la población mundial de más de 60 años aumente de 900 a 2.100 millones de personas, o sea, pasará de 12% a 22%. Para entonces, la quinta parte del mundo tendrá más de 60 años de edad.

El fenómeno no tiene precedentes en la historia y, precisamente por eso, es algo para lo que no estamos preparados. Francia, por ejemplo, vio transcurrir 100 años para que el grupo de habitantes de 65 años o más se duplicara de un 7% a un 14%. Pero, países como Brasil y China vivirán ese mismo proceso en menos de 25 años.

En 1930, la esperanza de vida era de 46,9 años y hoy ronda los 79. Estos cambios demográficos traen grandes retos sociales y la arquitectura no escapa de ellos.

Una respuesta arquitectónica

Con los años, las necesidades de las personas cambian. Según explica Evelyn Barrientos, gerente de Enfermería de Verdeza, problemas de movilidad y deterioro cognitivo son los que más aquejan a los adultos mayores. Algunos presentan limitaciones de fuerza, atrofia muscular o artritis, desgaste auditivo o visual y hasta dificultades para expresarse.

“En temas de movilidad, se les complica, por ejemplo desplazarse de la cama a la silla, de la silla a la cama, agacharse, incluso levantarse. Algunos no tienen dificultad motora como tal, pero sí problemas asociados, como vértigo, que les altera el equilibrio”, explica Barrientos.

También la socialización es un tema importante. A menudo, las personas están lejos de sus hijos, han perdido a su pareja y necesitan contacto humano para no caer en depresión.

Aunque muchos adultos ven limitadas sus actividades por estas condiciones o requieren ayuda para desenvolverse en su vida cotidiana, eso no quiere decir que renuncien a su socialización, a su autonomía o a tener una vida activa.

La arquitectura ofrece una solución desde la gerontoarquitectura, un área que aborda temas de salud, sociológicos, urbanísticos, psicológicos y de apoyo para la tercera edad en el diseño de espacios para mayores. El fin común de estos enfoques es que los diseños ayuden a las personas a vivir mientras envejecen.

“A nosotros, como arquitectos, nos toca asimilar esa informacion, innovar en los espacios y  generar calidad espacial. Para las personas mayores, se busca crear, por ejemplo, espacios de recogimiento, zonas de lectura, cocina terapéuticas, salas de belleza, zonas de masaje, etc. Aunque también hay requerimientos especiales, para quienes tienen condiciones complejas, como Alzheimer”, explica el arquitecto David Romero-Uzeda, de la oficina Dominique Coulon et associés, ubicada en Francia y creadora de diferentes proyectos públicos para adultos mayores.

Ciudades amigables

Ya desde 2007, la Organización Mundial de la Salud ahondó en este tema al elaborar el informe Ciudades Globales Amigables con los Mayores: Una Guía. En esa ocasión, se entrevistaron a adultos mayores de 33 ciudades del mundo y se les consultó qué características requiere una ciudad amigable con su grupo etário.

En el caso de los edificios, los entrevistados destacaron lo imperativo que resultan los ascensores, escaleras mecánicas, rampas, pasillos y entradas anchas, escaleras no muy altas ni empinadas y con barandales.

Pisos antideslizantes, zonas de descanso con asientos cómodos, señalización, baños con acceso a discapacitados y puertas livianas son otras de sus necesidades para desenvolverse con autonomía.

Dentro de esta corriente de arquitectura para adultos mayores, surgen las residencias que para envejecer. Se trata de lugares para personas mayores, en donde cada individuo tienen su hogar y su vida autónoma, y allí mismo reciben servicios de salud y la asistencia doméstica o social que requiera. Verdeza, una residencia para adultos mayores ubicada en Escazú, es un ejemplo de este modelo en Costa Rica.

“Este lugar surgió para dar una respuesta integral a las necesidades de esa población, con espacios diseñados especialmente para ella, aptos, agradables y seguros, atención personalizada y sobre todo, el fomento a la independencia. Nosotros creamos posibilidades de interacción social y estimulación cognitiva. Este es un lugar con todos los elementos para vivir los años dorados a plenitud. Es un edificio diseñado para hacer todo accesible a la población adulta mayor”, explica Alejandra Zamora, Gerente General de Verdeza.

Diseño para mayores

En términos de diseño, este edificio aplicó principios como tener pasillos amplios para que circulen sin obstáculos las sillas de ruedas, las andaderas y las personas con bastón. También posee pisos antideslizantes, hay barras en los baños y en los pasillos. La luz es abundante para identificar obstáculos y prevenir caídas. Las ventanas están al alcance de la mayoría de los adultos. Y no hay gradas.

“Los residentes ya tienen limitaciones físicas y también condiciones como hipertensión o cardiopatías. Esto ocasiona que cuando suben tres o cuatro gradas se les dificulte respirar. Eso es parte de su proceso de envejecimiento; pero ellos lo sienten como una limitación, les genera frustración y ansiedad. Entonces, eliminamos las gradas y les facilitamos que se desplacen en ascensores que les evitan sentir que hay cosas que ellos ya no pueden hacer”, explica Barrientos.

El mobiliario del lugar también se ha adaptado a las necesidades de los residentes. Las camas se usan a la menor altura posible. Los lavatorios, las cocinas, los fregaderos, las mesas se colocaron a una altura tal que estén accesibles a personas que usan sillas de ruedas. Igualmente, los protocolos del lugar velan porque los sin subirse a algún lugar y exponerse a una caída.

Hasta los colores se han cuidado. “Son muy determinantes para residentes que tienen un problema cognitivo, por ejemplo, demencia. Hay colores que los incitan a ser más agresivos o depresivos. Por eso, empleamos solo tonos pasteles que provocan tranquilidad. Los colores incluso los cuidamos en la vajilla, porque algunos les abren o les cierran el apetito”, destaca Barrientos.

Envejecimiento activo

En general, la gerontoarquitectura debe ser una herramienta más para promover que la población adulta mayor viva con la mayor autonomía y actividad que su condición le permita.

Los espacios deben diseñarse contemplando las limitaciones propias de este grupo etário. Deben ser lugares que ofrezcan la capacidad de movilizarse, trasladarse y comunicarse de forma adecuada ante cualquier evento, para que la pérdida de capacidades propias de la edad no sea un obstáculo para las actividades cotidianas más comunes, ni una fuente de frustración. Se deben minimizar las angustias por las limitaciones y a veces, con solo llegar a un lugar acondicionado para contrarrestar esas carencias la vida cambia.

Pero no se trata solo de un asunto de solidaridad. En casos como el costarricense, también es un asunto legal. “Es muy importante que los edificios cumplan con todas las disposiciones de la Ley 7600 para tener igualdad para todas las personas sin importar sus discapacidades”, destaca Zamora.

“Hay mucho por hacer todavía. Aunque hay ciudades muy amigables con los adultos mayores. En Francia, por ejemplo, Estrasburgo, Toulouse, Nantes, Burdeos, Aix-en-Provence, etc son de las más buscadas para pensionarse. Cuentan con buen sistema de transporte público y accessible al adulto mayor, ciudades peatonales, espacios públicos adaptados, calidad y cantidad de asociaciones municipales de animación y actividades para el adulto mayor, festivales de música, teatro y todo tipo de actividades inclusivas. Cada vez habrá más personas mayores en el mundo. Necesitamos una arquitectura y ciudades adaptadas a esa parte de la población”, destaca Romero.

“Esto es algo que necesariamente debemos ir planificando también en Costa Rica, donde nuestras ciudades no están preparadas para incorporar al adulto mayor.  Basta con ver la condición de la mayoría de las aceras de nuestras ciudades, las cuales imposibilitan que puedan disfrutar de paseos en sus sillas de ruedas, caminar con sus andaderas sin correr el riesgo de caídas”, concluye Zamora.

Trabajar un urbanismo considerando las necesidades de los mayores, también permite cubrir las necesidades de otras poblaciones, como las personas con discapacidades motoras. Por eso, la arquitectura para adultos mayores es una especie de “arquitectura universal”. 

Algunos arquitectos, en su proceso de investigación para diseñar espacios para mayores, apuestan por convivir con ellos por un tiempo, con el fin de conocer sus necesidades y proponer soluciones espaciales.

Así, han encontrado dificultades de esta población en ciertas áreas y soluciones para casos como:

  • Conforme se envejece, los problemas de visión son más comunes. Las personas adultas mayores ven las cosas menos vívidas y brillantes. Adicionalmente, la falta de luz puede ocasionarles caídas o accidentes mortales; por lo que una buena iluminación es vital para esta población. Los mayores prefieren iluminación indirecta y de ambiente.
  • Las ventanas ayudan a la iluminación natural, por lo que se recomiendan grandes, pero de altura al alcance de los mayores, para que puedan abrirlas y cerrarlas a necesidad.
  • Acústica. Los mayores prefiren sitios silenciosos, tanto internos como externos.
  • Deben ser lisas y niveladas para evitar caídas (que son una causa importante de lesiones, incapacidad y hasta muerte) y también para facilitar el tránsito de sillas de ruedas. Se debe priorizar el uso de pisos antideslizantes.
  • Se requiere que sean amplios, sin gradas, para que transite con facilidad por ellos cualquier silla de ruedas.
  • Deben adaptarse a la altura de una silla de ruedas para facilitar la independencia para realizar actividades como cenar, cocinar, lavar platos lavarse las manos y los dientes, etc.
  • Puertas, gavetas y ventanas. La movilidad de las manos por causa de artritis, por ejemplo, puede ser un problema, por lo que se recomienda usar manijas o picaportes en vez de llavines de girar, por ejemplo. Las puertas no deben ser muy pesadas y tampoco las gavetas o ventanas.
  • Los colores pueden dar una gran ayuda a quienes tiene problemas de visión. Por ejemplo, en un baño, una pared oscura puede ayudar a identificar con facilidad la ubicación del lavatorio o el inodoro blanco. Pero, los colores también afectan el ánimo, por lo que deben ser aliados para enfrentar los episodios depresivos que presentan algunos adultos. Tonos rosados y verdes suaves ayudan a sentir paz, mientras que rojos y naranjas pueden aumentar los niveles de energía.
  • Barandillas y agarraderas. Facilitan soporte para levantarse y sentarse. Deben estar fuertemente adheridos a las paredes de baños, escaleras y otros puntos clave de la casa.
  • Baños. Sobre todo para esta zona, se recomienda usar pisos antideslizantes. También requieren soluciones que contemplen posibles problemas de falta de visión, de equilbrio y de movilidad. La grifería debe ser amigable con quienes tienen artritis, luces que eviten chocar con muebles y caer, enchufes y muebles a una altura adecuada para usarlos desde una silla de ruedas debe ser contemplado en el diseño para mayores.

En Costa Rica, según la Encuesta Nacional de Hogares, en 2016 la cantidad de adultos mayores de 60 años sumaba 681.000, más del 10% de la población total.