Identifique las lesiones peligrosas en la piel del adulto mayor

San José, marzo 2019. Después de los 65 años, cuando el adulto llega a la tercera edad, se debe prestar especial atención al órgano más grande del cuerpo: la piel; con el objetivo de prevenir y atacar a tiempo cualquier tipo de afectación.

Al envejecer, este órgano se hace más delgado y presenta una pérdida importante en la cantidad de glándulas sebáceas, por ende, hay una disminución de la humectación natural y de la barrera protectora ácida que posee.

Ismael Sánchez, médico dermatólogo, explica que, para llevar un adecuado cuidado de la piel durante la tercera edad, es necesario tener un control anual con un dermatólogo, para que el especialista pueda realizar un tamizaje de lesiones.

Enfermedades más comunes. En los adultos mayores, las enfermedades en la piel son generalmente consecuencia de la exposición a la luz ultravioleta, la cual genera un daño solar acumulado y también son la causante de varios tipos de cáncer de piel.

“Las zonas más habituales en las que se presentan lesiones, son todas las partes del cuerpo que durante los años han sido expuestas al sol, por ejemplo, la cabeza, nariz, frente, pómulos, orejas, el área “V” del cuello y los brazos”, indica Sánchez.

Dentro de las lesiones más frecuentes, se encuentran las denominadas pre malignas, como por ejemplo la queratosis seborreicas y actínicas. Respectivamente, la primera se caracteriza por tener una apariencia similar a una verruga, generalmente es oscura y sus principales causas son el proceso normal de envejecimiento, herencia y exposición a la luz ultravioleta.

La segunda, tienen también como causa principal exposición a luz ultravioleta y radiaciones ionizantes. Se pueden identificar como un parche grueso y escamoso o una mancha pequeña en la piel.

“Las lesiones a las que debemos prestarle más atención son las que se caracterizan por tener color rojizo o coloración oscura, están elevadas, con capilares y pueden ser propensas a ulcerar. Es importante considerar que cuando la lesiones en la piel no sanan luego del un mes de aparecer y se llegan a ulcerar, se debe recurrir inmediatamente a un dermatólogo, para que el especialista inicie el tratamiento adecuado para sanar el área afectada. Si éstas no son tratadas a tiempo, puede iniciar un cáncer de piel”, asegura Sánchez.

Tratamientos. Los tratamientos para las enfermedades dermatológicas dependen del tipo de lesión identificado por el médico. Generalmente, consisten en métodos que eliminan la lesión como criocirugía, electro fulguración, así como opciones tópicas como quimioterapia o bien una cirugía en caso de ser necesario. Durante el tratamiento médico, es recomendable que el adulto mayor evite exponerse al sol.

Cuidados básicos. Entre los cuidados esenciales de la piel de un adulto mayor se encuentran el uso del filtro solar en crema con un factor de protección mayor o igual a 50. En caso de que se tenga una exposición solar directa, se debe reaplicar el protector cada dos horas y complementar con gorra, sombrero y ropa que cubra las zonas como los brazos y el cuello.

A la hora del baño diario, se aconseja durar diez minutos máximo y que la temperatura del agua sea tibia. También, es necesario humectar el cuerpo tres veces al día con cremas espesas, que ofrezcan mayor protección, así como usar ropa fresca -no ajustada-, según el clima y que idealmente sea de algodón.

“En caso de que el adulto mayor o un familiar observe un cambio en alguna parte de la piel, debe acudir a su dermatólogo de cabecera para que puedan analizar la lesión y tomar las medidas necesarias”, concluye Sánchez.

Consejos básicos para proteger la piel de adultos mayores
Recomendaciones de Verdeza para cuidar la piel del adulto mayor:

Realizar baños cortos una vez al día, con agua tibia y con jabones suaves, sin olor y neutros, para retirar la menor cantidad posible de grasa de la piel.

Hidratar la piel con cremas humectantes tres veces al día.

Secar la piel con suavidad, presionando dócilmente y evitando frotar.

Hacer caminatas dos veces al día y hacer cambios de posición programados en las personas con poca movilidad, para evitar lesiones.

Hidratarse tres veces al día, de manera adicional a los cinco tiempos de alimentación ya establecidos.

Aplicar bloqueador solar con un nivel mayor a 50, varias veces al día.

Estimular la circulación, a través de masajes, una vez al día.

Cambiar pañales cada tres horas, o cada vez que sea necesario, con aseo genital e hidratación del área.

Tomar el sol por 15 minutos, a las 9:00 a.m., de día de por medio, para favorecer la absorción de vitamina D.

Mantener las uñas cortas, para evitar lesiones de piel al rascarse.

Consumir calcio, ya que su ausencia produce deshidratación de la piel.

Revisar la piel periódicamente en busca de alteraciones recientes o cambios en las lesiones existentes.

Quienes utilizan pañal deben emplear cremas especiales, que favorecen la hidratación, evitan el exceso de humedad y generan una película protectora.

Usar pañales extra absorbentes, con elásticos curvos que se ajusten con suavidad al cuerpo para mayor seguridad y comodidad.

Fuente:
Dr. Ismael Sánchez, Médico Dermatólogo
Msc. Evelyn Barrientos Jiménez, Enfermera y Gerente de Enfermería de Verdeza.