Esta Navidad, regale ropa ideal a los mayores

  • Al perder movilidad, los adultos mayores requieren ropa fácil de poner y quitar
  • La sensibilidad en la piel también es motivo para buscar ropa especial

¿Quién no quiere verse bien? ¡Todos lo queremos! Lucir bien incluso nos hace sentir mejor y es un signo de bienestar, pues a menudo la gente triste descuida hasta su aspecto.

La ropa no solamente es un accesorio que define la personalidad, sino que también influye en la movilidad, comodidad y salud. Así que, el paso de los años no es motivo para descuidar este aspecto.

“Si bien algunas condiciones de salud o pérdida de habilidades pueden bajar el ánimo, contar con ropa cómoda, acondicionada a las necesidades y que nos haga lucir bien es como una medicina”, señala Evelyn Barrientos, Gerente de Enfermería de Verdeza.

Con ropa conveniente para su capacidad funcional, un adulto mayor puede ocuparse de sí mismo con menos dificultad. Esto fomenta el envejecimiento activo.

“Para algunos adultos mayores con cierta discapacidad o pérdida de autonomía, es recomendable adaptar las prendas que utilizan, en especial para quienes deben permanecer varias horas en una misma posición o presentan limitaciones funcionales. En estos casos, la ropa de algodón es la mejor opción, tanto para ropa interior como exterior, ya que este material tiende a mantener la temperatura relativamente invariable, debido a que absorbe la transpiración, la humedad y los fluidos corporales”, explica Barrientos

Todas estas prendas deben ser holgadas y preferiblemente sin cierres que puedan lesionar la piel. Es mejor que sus cierres sean laterales y con velcro.

 

Características de la ropa para mayores

Ivannia Villalta, propietaria de la marca de ropa El Ropero de Mimi, una propuesta especial para mayores, destaca que lo principal es que las prendas sean holgadas, a la medida de la persona y adaptadas a sus necesidades.

Si la persona ha perdido movilidad, las prendas debe responder a esa necesidad y facilitar el ponerlas y quitarlas.

“Los adultos mayores, en el proceso normal de envejecimiento, van presentando principalmente dificultades en la movilidad de articulaciones y luego en extremidades superiores e inferiores, aspectos que disminuyen la posibilidad de utilizar prendas comunes, que son las que más fácilmente se encuentran en el mercado”, señala Villalta.

Por eso, ella recomienda usar prendas de algodón, agradables al tacto, holgadas y con cierres en diferentes aberturas que faciliten ponerlas y quitarlas.

La ropa abierta, es decir, la que se coloca solamente metiendo los brazos (primero uno y luego el otro) es también muy conveniente.

“El velcro o los corchetes pueden sustituir a los botones y convertirse en aliados para quienes tienen problemas artríticos o de movilidad de las manos”, indica Barrientos. 

Por el bien de la piel

Muchos adultos mayores tienen poca actividad física debido a que deben permanecer en sillas de ruedas o en cama, esto hace que disminuya su circulación y su temperatura, pero eso no quiere decir que deban permanecer siempre cubiertos.

La ropa de algodón se recomienda porque conserva una temperatura relativamente estable y absorbe cualquier líquido corporal sin pegarse a la piel. El algodón es cómodo y suave. Es poco común que irrite la piel sensible o que cause alergias.

Para una persona adulta mayor, vestir apropiadamente y de acuerdo con la temperatura ambiente ayuda a mejorar su autoestima y su vida cotidiana.

“La ropa ajustada puede dificultar la circulación sanguínea venosa y aumento de edemas (inflamaciones causadas por la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo), evita la movilidad adecuada por lo tanto afecta algunos músculos. Usar a menudo esta ropa puede generar problemas articulares y hernias, várices y celulitis, por la obstrucción de una circulación normal de sangre en el organismo”, destaca Barrientos.

En ocasiones, el problema no es la prenda como tal, sino el tejido y los componentes de los cuales está fabricada, ya que dañan el equilibrio corporal.

“Se debe procurar siempre el uso de prendas elásticas y transpirables, para que se adapten al cuerpo y tengan la capacidad de absorber fluidos. En algunos casos, es bueno que las prendas tengan aberturas traseras”, dice Barrientos.

Por otra parte, hay que evitar limitaciones en cuanto a movilidad y facilitar la contracción y expansión de la musculatura como tal. “De no ser así, las vestiduras podrían exacerbar problemas circulatorios y una inadecuada ventilación de la prenda, ocasionando problemas de higiene, malos olores y hasta enfermedades adicionales, como las micosis”, concluye Barrientos.