El movimiento es salud, a cualquier edad

  • La terapia física mantiene, habilita, potencia y recupera el movimiento del cuerpo humano, por eso es vital en la tercera edad.
  • La Organización Mundial de la Salud recomienda a los mayores de 65 años 150 minutos de actividad física a la semana para mantenerse saludables.

El movimiento es fuente de salud y la prueba de ello es que realizar actividad física mejora las funciones respiratorias, musculares, la salud ósea y funcional en general. Además, reducen la depresión y el deterioro cognitivo, según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para la fisioterapeuta María Isabel Quesada, colaboradora de Verdeza, “el movimiento significa calidad de vida, autonomía e independencia” y esto aplica para cualquier edad.

De hecho, la OMS recomienda que los adultos mayores realicen actividades recreativas, caminatas, tareas domésticas, vida laboral, juegos, deportes o ejercicios programados para mantenerse activos y sanos.

No obstante, antes de hacer estas actividades es importante conocer el tipo de envejecimiento de cada persona para saber el tipo de actividad . Quesada explica que existen dos tipos de envejecimiento: el normal y el patológico.

Envejecimiento normal: se caracteriza porque el adulto mayor pierde fuerza muscular, lo cual propicia la pérdida de habilidades. Puede haber adultos mayores más o menos activos. Los menos activos sufren mayores consecuencias negativas sobre su funcionalidad que, de acuerdo con tiempo de inactividad, es recuperable, o se debe tratar para impedir que disminuya dicha funcionalidad.

Envejecimiento patológico: es cuando una persona tiene alguna enfermedad degenerativa asociada a su proceso de vejez. En este caso, se trata de que la persona no sacrifique la funcionalidad por la “seguridad”. Aquí, es cuando más debe trabajar un fisioterapeuta y especialistas que ralenticen el progreso de degeneración y guíen al familiar y cuidador respecto al manejo de dicho paciente.

Terapia física para mayores

De acuerdo al tipo de envejecimiento que una persona experimente, se recomienda la clase de actividad física para su organismo.

Quesada explica que a los adultos mayores la terapia física les da movilidad, funcionalidad, empoderamiento, recarga de endorfinas, por lo que es como una medicina con múltiples propiedades. Las sesiones pueden ser grupales o individuales de acuerdo a las necesidades y preferencias de las personas.

La terapia física puede ser preventiva, cuando no existe lesión y se quiere mantener ese estado de salud. También puede ser curativa, cuando hay lesiones puntuales, sobre todo de tipo ortopédicas. Y también puede ser terapia de mantenimiento, cuando la lesión es crónica y el objetivo es disminuir el dolor e incrementar la capacidad funcional.

Así es una sesión de terapia

Las sesiones de terapia física son parte de las rutinas en Verdeza. Dos veces a la semana, los residentes que así lo desean participan de ellas. Las clases son recomendadas para todos, desde los más hábiles hasta los que tienen menos movilidad.

Una sesión contempla ejercicios de calentamiento. Luego, repeticiones con pesas o ligas. Le sigue un estiramiento y otros ejercicios con objetivos muy particulares, según el grupo.

“Es un acondicionamiento físico más una estimulación de las habilidades que generan un impacto positivo”, explica Quesada.

Con esa fórmula, los residentes incrementan la movilidad, mejoran o mantienen su masa muscular, mejoran o estimulan el balance, corrigen posturas inadecuadas, mejoran las funciones instrumentales y estimulan la marcha.

La Organización Mundial de la Salud asegura que las personas activas presentan menores tasas de mortalidad, menos cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer de colon y de mama, y depresión, un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular y una mejor masa y composición corporal.

En general, logran mejor salud funcional, menor riesgo de caídas, unciones cognitivas mejor conservadas y un menor riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves.

“El principal obstáculo que tienen los adultos mayores para iniciar las terapias físicas es que piensan que ellos no pueden. Es común que piensen que estar mal es normal en la vejez, o que la terapia les va a ocasionar dolor y es mejor no hacerla. La verdad es que encuentran muchos beneficios en la terapia, especialmente cuando se demuestran a sí mismos que pueden hacer las clases y cada vez mejor”, concluye Quesada.