Cuidados de la piel en la tercera edad

  • Con los años la piel pierde grasa y disminuye su circulación sanguínea, lo que demanda atenciones especiales.
  • En la época seca, es imperativo protegerla del sol con productos adecuados.

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Es una gran capa que protege a los demás órganos y regula la temperatura corporal; también percibe estímulos de dolor y placer, impide la entrada de sustancias nocivas y de los rayos solares y marca nuestras características.

Como el resto de nuestro organismo, la piel cambia con los años. Según el dermatólogo Ismael Sánchez, los dos principales cambios son:

  1. la disminución de la grasa, que ocasiona que las capas de la piel (dermis y epidermis) se vuelvan más delgadas, y
  2. la disminución de la circulación sanguínea, que ocasiona que las lesiones se curen más lentamente que en las pieles jóvenes

Junto con estos cambios, con el paso de los años la piel evidencia el daño solar acumulado.

“Se dice que la mayor parte del daño solar se acumula en los primeros 20 años de vida. Por las quemaduras solares sin protección, así como por la utilización de cámaras de bronceado. El proceso inicia desde que estamos recién nacidos y nos exponen al sol. Posteriormente, en la medida que recibimos sol, acumulamos radiación ultravioleta que daña el ADN de las células cutáneas hasta que pierden la capacidad de regenerarse”, explica Sánchez.

“El envejecimiento es una realidad biológica inevitable y viene a ser la consecuencia de múltiples procesos complejos de daño celular y molecular acumulados, que provocan un declive progresivo en sus funciones. La piel es como una ventana, en donde se reflejan los cambios cronológicos”, explica la enfermera Evelyn Barrientos, gerente de Enfermería de Verdeza.

El envejecimiento se ve influenciado por hábitos, estilos de vida, exposición ambiental, enfermedades y factores genéticos que determinan la magnitud de los cambios.

Manchas y moretones

La acumulación del daño solar y el envejecimiento causan la aparición de manchas, arañas vasculares, lesiones ásperas sobre piel rojiza, lesiones pigmentadas que muchas veces generan picazón y el cáncer de piel, entre otras afecciones.

En las personas adultas mayores también es común que los moretones tarden mucho tiempo en desaparecer.

Sánchez explica que al adelgazarse la piel se hace más frágil, ya que se pierde el sostén y la protección de los vasos sanguíneos. Esto la hace más propensa a que los pequeños traumas rompan vasos sanguíneos, lo cual no necesariamente produce heridas, pero genera moretones. Muchas veces, en el proceso de degradación de ese depósito de sangre se rompen glóbulos rojos que contienen hierro y que no se logra remover de la piel, por eso permanece la coloración marrón/ocre en el lugar.

¿Cómo cuidar la piel de los mayores?

Considerando lo anterior, se hace imperativo dar cuidados especiales a la piel de este grupo.

En cuanto a la limpieza diaria, es fundamental que el adulto mayor tenga duchas cortas, no restriegue mucho la piel y emplee toallas suaves de algodón.

Sánchez recomienda evitar las toallas húmedas (pues pueden generar alergias) y los jabones que irriten la piel. Se deben preferir jabones que tengan Ph5 y en caso de pieles sensibles es mejor usar sustitutos de jabón.

El uso de las cremas humectantes puede ser de gran ayuda, pero la aplicación de bloqueadores solares en crema debe ser un hábito diario.

Los pies merecen cuidados especiales. Se recomienda lavarlos con agua tibia, secarlos bien e hidratarlos con cremas. Es importante revisar a menudo que no tengan enrojecimiento, hinchazón, cortaduras u otras lesiones, así como usar medias de algodón y zapatos que no aprieten. 

Ante el sol o el frío extremo

Los cuidados de la piel también deben optimizarse conforme pasan los años ante condiciones extremas de frío o de calor. Debido al adelgazamiento de la piel y a la pérdida de la grasa subcutánea, este órgano pierde algunas funciones, como la regulación de la temperatura. Por eso, se recomienda evitar sitios muy fríos o muy calientes.

En la época seca, por el clima y el sudor, la piel tiende a secarse y eso puede generar comezón. Hidratarse es vital para mejorar la circulación y para reponer el agua perdida con el sudor.

“El uso de bloqueador solar con un factor de protección entre 30 y 50 SPF diariamente es recomendado. Idealmente, debe ser en crema. En caso de exposición solar, es importante combinar protección física y química. Usar prendas con factor de protección solar es de gran ayuda, incluidos los sombreros o gorras. Además, se debe reaplicar el bloqueador cada tres a cuatro horas, ya que con el paso del tiempo el efecto protector se reduce”, asegura Sánchez.

“Particularmente en el verano, se debe estar en sitios frescos y tener cuidado con los aires acondicionados, ya que pueden resecar más la piel. Se debe evitar la exposición al sol después de las 9 a. m. y antes de las 3 p. m. para evitar quemaduras solares”, concluye el dermatólogo.

ABC para proteger la piel de adultos mayores

Estas son algunas de las medidas recomendadas y aplicadas por Verdeza para cuidar la piel de las personas de más edad:

  • Mantener una dieta sana, a base de frutas, verduras ricas en vitaminas y proteínas.
  • Hidratar de la piel con cremas humectantes tres veces al día.
  • Realizar baños cortos una vez al día, con agua tibia y con jabones suaves, sin olor y neutros, para retirar la menor cantidad posible de grasa de la piel.
  • Secar la piel con suavidad, presionando dócilmente y evitando frotar.
  • Hacer caminatas dos veces al día y hacer cambios de posición programados en las personas con poca movilidad, para evitar lesiones.
  • Hidratarse tres veces al día, de manera adicional a los cinco tiempos de alimentación ya establecidos.
  • Aplicar bloqueador solar nivel 50, varias veces al día.
  • Estimular la circulación, a través de masajes, una vez al día.
  • Cambiar pañales cada tres horas, o cada vez que sea necesario, con aseo genital e hidratación del área.
  • Tomar el sol por 15 minutos, a las 9:30 a.m., de día de por medio, para favorecer la absorción de vitamina D.
  • Mantener las uñas cortas, para evitar lesiones de piel al rascarse.
  • Consumir calcio, ya que su ausencia produce deshidratación de la piel.
  • Revisar la piel periódicamente en busca de alteraciones recientes o cambios en las lesiones existentes.
  • Quienes utilizan pañal deben emplear cremas especiales, que favorecen la hidratación, evitan el exceso de humedad y generan una película protectora.
  • Usar pañales extra absorbentes, con elásticos curvos que se ajusten con suavidad al cuerpo para mayor seguridad y comodidad.

Msc. Evelyn Barrientos Jiménez, Enfermera y Gerente de Enfermería de Verdeza.