Consumo de grasas en la etapa adulta mayor y su relación con el estado de salud

Si bien es cierto las necesidades energéticas descienden a medida que aumenta la edad, las grasas siguen siendo importantes en la alimentación diaria de la persona adulta mayor.

El por qué de la importancia del consumo moderado de grasas, se detalla a continuación:

  • Son fuente concentrada de energía, aportan más calorías que otros nutrientes como las proteínas y los carbohidratos.
  • Aumentan la densidad de los platos
  • Favorecen la palatabilidad de los alimentos
  • Ayudan a la absorción y transporte de vitaminas como A, D, E y K
  • Mantienen la piel saludable

El cerebro, después del tejido adiposo, es el órgano más rico en lípidos y ácidos grasos poliinsaturados. Los lípidos o grasas, (en particular los ácidos grasos omega-3) son constituyentes de las células del cerebro, lo cual influye en sus propiedades fisicoquímicas y por ende en su funcionamiento normal.

La gran mayoría de estudios han encontrado que una ingestión baja en grasas saturadas y alta en mono y poliinsaturadas ha sido asociada a un bajo riesgo de la enfermedad Alzheimer (EA). Aunque los mecanismos exactos que explican estas asociaciones entre los lípidos de la dieta y la EA son desconocidos hasta el momento, esta relación podría ser explicada a través del papel de los lípidos en las enfermedades vasculares; la ingestión elevada de ácidos grasos poliinsaturados y baja en saturados puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y potencialmente el riesgo de EA.

Un estudio prospectivo de dos años en 5 386 holandeses con edades mayores de 55 años muestra que una alta ingestión de grasas totales, grasas saturadas y colesterol estuvo asociada a un incremento del riesgo de demencia, mientras que el consumo de pescado (grasas poliinsaturadas) se asoció inversamente a la incidencia de EA.

La ingestión alta de ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos poliinsaturados, algunas vitaminas B (B6, ácido fólico), vitaminas antioxidantes (E, C) está asociada a un bajo riesgo de la EA. Estos resultados sugieren la importancia del consumo en la dieta de estos nutrientes que pueden ayudar a la prevención del deterioro cognitivo y de la demencia.

El tipo de ácidos grasos que ingerimos en nuestra dieta habitual ejerce intensa influencia sobre el perfil lipídico de las membranas celulares. Así, la proporción de los diferentes tipos de ácidos grasos en la membrana celular se cambia rápidamente en dependencia del tipo de grasa ingerida en la dieta.

Se destaca acá la importancia de la ingesta de ácidos grasos omega 3, asociados con una menor incidencia de demencia o disfunción cognitiva y enfermedad Alzheimer, hallazgos que han sido encontrados en números estudios científicos.

Morris y otros, en un estudio prospectivo de cuatro años en 815 individuos norteamericanos mayores de 65 años; estudia la asociación entre la ingestión de tipos específicos de grasas y la incidencia de EA y encuentra que aquellos individuos con alta ingestión de grasas saturadas y grasas trans-insaturadas tienen mayor riesgo de contraer la EA mientras que en aquellos con ingestión elevada de grasas insaturadas, el riesgo es menor.

Estos hallazgos apoyan la necesidad de seguir realizando estudios epidemiológicos de larga duración, donde la dieta sea estudiada durante la edad adulta, lo que permitirá esclarecer la influencia de algunos nutrientes particulares sobre la etiopatogenia de la enfermedad de Alzheimer.

Para finalizar, se detalla en la siguiente tabla los alimentos fuente de grasas saturadas, mono insaturadas y poliinsaturadas, con el fin de brindar al adulto mayor aquellos alimentos que aporten beneficio a su salud.

Grasas saturadas
Evitar su consumo
Grasas mono insaturadas
Consumo moderado
Grasas poliinsaturadas
Consumo moderado
Grasas de res y cerdo
Piel del pollo
Manteca
Mantequilla
Queso crema
Natilla
Embutidos
Reposterías
Helados
Crema de leche
Aguacate
Semillas de girasol
Aceite de oliva y girasol
Nueces
Almendras
Maní
Pescados grasos como salmón, atún, anchoas, sardinas
Nueces
Aceites vegetales como soya y maíz

Dra. Rocío Calvo
Nutricionista